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Estimula tu creatividad

miércoles, 01 de mayo del 2013 a las 14:00

 

 

El señor Power señaló:

-Allí es donde asesinaron a Childs- dijo-. La última casa.

-Eso es- dijo el señor Dedalus-. Un caso horrible. Seymon Bushe le liquidó. Asesinó a su hermano. O eso decían.

-Solo indicios- dijo Martin Cunningham-. Ese es el principio del derecho. Mejor que escapen noventa y nueve culpables antes que condenar por error a una persona inocente.

Miraron. La finca del asesino. Quedó atrás, oscura. Persianas cerradas, sin inquilinos, jardín lleno de hierbajos. El sitio entero se ha ido al demonio. Condenar por error. Asesinato. La imagen del asesino en el ojo del asesinado. Les encanta leer eso. Cabeza de hombre encontrado en un jardín. Ella iba vestida con. Cómo recibió la muerte. Violación reciente. El arma usada. El asesino todavía oculto. Pistas. Un cordón de zapato. El zapato va a ser exhumado. El asesinato será esclarecido.

Ulises, James Joyce

Taller literario on-line: Las asociaciones solapadas

martes, 30 de abril del 2013 a las 20:00

 Foto Juan Frechina

Para romper el hielo  antes de que comience la travesía os invito a parafrasear al genial García Márquez. La ruptura narrativa que ocasiona el simple hecho de trasgredir los signos de puntuación es uno de los procedimientos habituales de aquellos autores que lograron esa “literatura no apta para cardíacos”, de la que tanto debemos aprender. Además de romper el hielo, la actividad me servirá para saber quiénes están verdaderamente interesados en participar en el taller. Ya faltan pocos días.

¡¡¡El día 9 comienza el viaje!!!

El texto puede adquirir la consistencia de un cuento breve, una carta, un monólogo, etc. La única puntuación aceptada será la coma.  

                Saludos, marineros. Os espero a todos en la próxima travesía.

                Mari Carmen Moreno Mozo

Aureliano Segundo no tuvo conciencia de la cantaleta hasta el día siguiente, después del desayuno, cuando se sintió aturdido por un abejorreo que era entonces  más fluido y alto que el rumor de la lluvia, y era Fernanda que se paseaba por toda la casa doliéndose de que la hubieran educado como una reina para terminar de sirvienta en una casa de locos, con un marido holgazán, idólatra, libertino, que se acostaba boca arriba a esperar que le llovieran panes  del cielo, mientras ella se destroncaba los riñones tratando de mantener a flote un hogar emparapetado con alfileres, donde había tanto que hacer, tanto que soportar y corregir desde que amanecía Dios hasta la hora de acostarse, que llegaba a la cama con los ojos llenos de polvo de vidrio y, sin embargo, nadie le había dicho nunca buenos días, Fernanda, qué tal noche pasaste, Fernanda, ni le habían preguntado aunque fuera por cortesía por qué estaba tan pálida ni por qué despertaba con esas ojera de violeta, a pesar de que ella no esperaba, por supuesto, que aquello saliera del resto de una familia que al fin y al cabo la había tenido siempre como un estorbo, como un trapito de bajar la olla, como un monigote pintado en la pared y que siempre andaban desbarrando contra ella por los rincones, llamándola santurrona, llamándola farisea, llamándola lagarta, y hasta Amaranta, que en paz descanse, había dicho de viva voz que ella era de de las que confundían el recto con las témporas, bendito sea Dios, qué palabras, y ella había aguantado todo con resignación por las intenciones del Santo Padre, pero no había podido soportar más cuando el malvado de José Arcadio Segundo dijo que la perdición de la familia había sido abrirle las puertas a esa cachara, imagínese, una cachara mandona, válgame Dios, una cachara hija de la mala saliva, de la misma índole de los cacharos que mandó el gobierno a matar trabajadores, dígame usted, y se refería a nadie menos que a ella, la ahijada del duque de Alba, una dama con tanta alcurnia que le revolvía el hígado a las esposas de los presidentes, una fijodalga de sangre como ella que tenía derecho a firmar con once apellidos peninsulares, y que era el único mortal en ese pueblo de bastardos que no se sentía emberenjenado  frente a dieciséis cubiertos, para que luego el adúltero de su marido dijera muerto de risa que tantas cucharas y tenedores , y tantos cuchillos y cucharitas no era cosa de cristianos, sino de ciempiés, y la única que podía determinar a ojos cerrados cuándo se servía el vino blanco, y de qué lado y en qué copa, y cuándo se servía el vino rojo, y de qué lado y en qué copa, y no como la montuna de Amaranta, que en paz descanse, que creía que el vino blanco se servía de día y el vino rojo de noche, y la única en todo el litoral que podía vanagloriarse de no haber hecho del cuerpo sino en bacinillas de oro, para que luego el coronel Aureliano Buendía, que en paz descanse, tuviera el atrevimiento de preguntar con su mala bilis de masón de dónde había merecido ese privilegio, si era que ella no cagaba mierda, sino astromelias, imagínense, con esas palabras, y para que Renata, su propia hija, que por indiscreción había visto sus aguas mayores en el dormitorio, contestara que de verdad la bacinilla era de mucho oro y de mucha heráldica, pero que lo que tenía dentro era pura mierda de cachara, imagínese, su propia hija, de modo que nunca se había hecho ilusiones con el resto de la familia, pero de todos modos tenía derecho a esperar un poco de más consideración de parte de su esposo, puesto que bien o mal era su cónyuge de sacramento, su tutor, su legítimo perjudicador, que se echó encima por voluntad libre y soberana la grave responsabilidad de sacarla del solar paterno, donde nunca se privó ni se dolió de nada, donde tejía palmas fúnebres por gusto de entretenimiento, puesto que su padrino había mandado una carta con su firma y el sello de su anillo impreso en el lacre, sólo para decir que las manos de su ahijada no estaban hechas para menesteres de este mundo, como no fuera  tocar el clavicordio y, sin embargo, el insensato de su marido la había sacado de su casa con todas las admoniciones y advertencias y la había llevado a aquella paila de infierno donde no se podía respirar de calor y, antes de que ella acabara de guardar sus dietas de Pentecostés ya se había ido con sus baúles trashumantes y su acordeón de perdulario a holgar en adulterio con una desdichada a quien bastaba con verle menear las nalgas de potrancas para adivinar que era una, que era una, todo lo contrario de ella, que era una dama en el palacio o en la pocilga, en la mesa o en la cama, una dama de nación, temerosa de Dios, obediente de sus leyes y sumisa a su designio, y con quien no podía hacer, por supuesto, las maromas y vagabundos que hacía con la otra, que por supuesto se prestaba a todo, como las matronas francesas, y peor aún, pensándolo bien, porque estas al menos tenían la honradez de poner un foco colorado en la puerta, semejantes porquerías, imagínese, ni más faltaba, con la hija única y bienamada de doña Renata Argote y don Fernando del Carpio, y sobre todo de éste, por supuesto, un santo varón, un cristiano de los grandes, Caballero de la Orden del Santo Sepulcro, de esos que reciben directamente de Dios el privilegio de conservarse intactos en la tumba, con la piel tersa como raso de novia y los ojos vivos y diáfanos como las esmeraldas.

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

Nunca hemos sido amantis religiosas

domingo, 28 de abril del 2013 a las 18:00

 

 

Nunca hemos sido amantis religiosas,

 pero hoy  hemos levado nuestras alas trasparentes

y hemos mirado desde arriba.

 Después, nos hemos lanzado en picado

contra la cicuta de la soledad y la hemos aplastado.

Debemos ser de papel,

porque si nos quitáis el calco,

todavía respiramos.

 

Ya no os sentís predestinados a tirar piedras

domingo, 28 de abril del 2013 a las 18:00

 

 

Ya no os sentís predestinados a tirar piedras, pues hasta las piedras tienen alma y os prohíben desafiarlas. ¿Debilitados? ¡No! Vuestro cuerpo fluye incandescente. La conciencia se explaya: no necesitáis el triunfo de la inmortalidad, basta con construiros una ínfula extraña en medio del desierto.

La luz de las palabras

domingo, 28 de abril del 2013 a las 18:00

 

 

 

Os  encantaría que las razones extraídas de la chistera negra  os hiciesen sentir mejor por una milésima de segundo. Sabéis –sin que nadie os  lo haya enseñado previamente- que algunos de vuestros  actos son deleznables y que el día de mañana los odiareis  con todas tus fuerzas

Nueva publicación en Luke: La luz de las palabras.

domingo, 28 de abril del 2013 a las 12:00

POESÍA CLÁSICA: LA POESÍA DE AL-ANDALUS

sábado, 27 de abril del 2013 a las 00:00

 

 

  

  

  

Poesía lírica  en el Al-Andalus. Las circunstancias históricas  de España son únicas. Aquí conviven cristianos, musulmanes y  judíos durante 800 años.

  En Al-Andalus la poesía formaba parte del plan de estudios de  cualquier niño o niña que tuviese acceso a la enseñanza por lo  que gobernantes, príncipes y judíos la versificaban y recitaban.

Un poeta  cordobés: IBN ZAYDUN : Representa al poeta del  amor entendido como servicio incondicional a una mujer sin  esperar recompensa alguna. Habla de la esclavitud amorosa y de la  religión del amor, conceptos que veremos después en la poesía  provenzal y en el amor cortés.

 

Te bastará saber que si cargaste mi corazón

con lo que ningún otro puede soportar,

             yo puedo.

Sé altanera, yo aguanto;

remisa, soy paciente,

orgullosa, soy humilde.

 

Retírate, que yo te sigo,

Habla, que yo te escucho,

Manda que te obedezco.

  Su amor fue para la  poetisa y   princesa Walada,  una mujer  muy moderna para su época: se negó a  llevar el velo desde la muerte de su padre, y en su casa recibía  a poetas, músicos y amantes.

  Este amor llenaría  los versos del poeta: primero, con  pasión;  luego, con desdén.

 

 

Desde tu marcha mi sola creencia es serte fiel

y nunca he profesado más religión que  tú.

Cuando mis pensamientos te susurran,

casi me muero de dolor, pero lo acepto.

¿Qué importa si no soy su igual en la nobleza

Cuando en el amor no hay más que iguales?

Aunque por amor se inclinara hacia mí

desde su trono excelso

la luna de la noche oscura, nadie,

excepto tú podría seducirme.

¡La paz sea contigo¡ mientras dure este amor

que nosotros ocultamos y que él nos revela¡

 

Si fueras por tu edad

Compañera de la luna nueva,

Aún serías más bella que la luna llena.

¡La que hace tan penoso destino¡

Tan próxima en el espacio

Y tan distante en la posesión.

Los clamores de mi amor me hacen llegar

A extremos nunca sospechados.

Di al amor que galope a rienda suelta

Pues el campo de mi corazón es amplio y basto.

  A partir de los poemas anteriores, investiga sobre la poesía de  Al- Andalus. Busca textos y poemas de otros poetas y selecciona  aquellos que por su intensidad te parezcan más sorprendentes.  Después haz una pequeña antología y escribe una pequeña  justificación a tu selección.

  A continuación, escribe un pequeño cuento a partir de la historia  de amor de IBN  ZAYDUN y la princesa Walada.  Sitúa esa  narración en esas coordenadas espacio- temporales. Por ejemplo,  escoge una escena típica en el que los enamorados se encuentran  en un edificio emblemático de Sevilla u Córdoba. Imagina todo su  esplendor, toda la riqueza de matices del arte mudejar y deja  después que vuele la imaginación a esa época pretérita.

  Otros poemas

  Fragmentos de algunos de los mejores poetas andalusíes,  traducidos del árabe por D. Emilio García Gómez que los encontró  en una pequeña antología de la lírica andaluza titulada Kitab  rayab al-Mubarrazin wa-gayat almumayyazim ("Libro de las banderas  de los campeones y de los estandartes de los selectos") del  célebre Ibn Said al-Magribi, muerto en 1274.
La estrella fugaz   Vio la estrella a un demonio espiar furtivamente   a las puertas del cielo, y se lanzó contra él,   encendiendo un camino de llama.
  Parecía un jinete a quien la rapidez de la carrera   desatara el turbante y que lo arrastrase entero tras   de sí un velo que flota.
De BEN SARA, de Santarén.   (m. 1123)

Lluvia sobre el río   La mano de los vientos realiza finos trabajos de   orfebre en el río, ondulado en mil arrugas.
  Y siempre que ha terminado de forjar las mallas   de una loriga, la lluvia viene a enlazarlas con sus   clavillos.
Del sevillano (de Manís) ABU-L-QASIM AL-MANISI,   llamado ASA AL-AMA. (Siglo XII)

Castidad   Aunque estaba pronta a entregarse, me abstuve de ella,   y no obedecí la tentación que me ofrecía Satán.   Apareció sin velo en la noche, y las tinieblas nocturnas,   iluminadas por su rostro, también levantaron aquella vez sus  velos.
  No había mirada suya en la que no hubiera incentivos   que revolucionaban los corazones.
  Mas di fuerzas al precepto divino que condena   la lujuria sobre las arrancadas caprichosas del corcel   de mi pasión, para que mi instinto no se rebelase   contra la castidad.
  Y así, pasé con ella la noche como el pequeño camello  sediento   al que el bozal impide mamar.
  Tal, un vergel, donde para uno como yo no hay   otro provecho que el ver y el oler.
  Que no soy yo como las bestias abandonadas   que toman los jardines como pasto.
De BEN FARACH, de Jaén,   autor del Libro de los Huertos.   (m. 976)

Disculpa   No me tachéis de inconsecuente porque mi corazón   haya sido apresado por una voz que canta:
  Hay que estar serio unas veces y otras dejarse emocionar:   como la madera, de la que sale lo mismo   el arco del guerrero que el laúd del cantor.
Del alfaquí cordobés IBRAHIM BEN UTMAN.   (Siglo XII)

Profesión de "Amor udrí"   Yo soy, como quieres y deseas,   un amante apasionado, un poeta ilustre, noble, generoso.
  El Iraq me ha amamantado al pecho de su amor,   Bagdad me ha conquistado con su mirada.
  Cuando el dolor se prolonga, cuando la vigilia se   apodera de mis párpados, mi propio sufrir me sirve   de descanso:
  Método que fundó Chamil y cuya rigidez   aumentaron los que, como yo, vinieron después.
Del poeta granadino BEN MUTARRIF.   (Siglo XIII)

El luto de Al-Andalus   Si es el blanco el color de los vestidos   en al-Andalus, cosa justa es.
  ¿No me ves a mí, que me he vestido con el blanco   de las canas, porque estoy de luto por la juventud?
De ABU-L-HASAN AL-HUSRI,   "el Ciego" (m. 1095)

Mutamid y su familia   embarcan para el destierro   Todo lo olvidaré menos aquella madrugada junto   al Guadaquivir, cuando estaban en las naves como   muertos en sus fosas.
  Las gentes se agolpaban en las dos orillas,   mirando cómo flotaban aquellas perlas   sobre las espumas del río.
  Caían los velos porque las vírgenes no se cuidaban   de cubrirse, y se desgarraban los rostros como otras   veces los mantos.
  Llegó el momento, y ¡qué tumulto de adioses, qué   clamor el que a porfía lanzaban las doncellas   y los galanes!
  Partieron los navíos, acompañados de sollozos,   como una perezosa caravana que el camellero arrea   con su canción.
  ¿Ay, cuántas lágrimas caían al agua! ¿Ay, cuántos   corazones rotos se llevaban aquellas galeras insensibles!
De BEN AL-LABBANA, de Denia   (m. 1113)

El arco   Me maravillo de la ingratitud del arco,   porque no es leal con las palomas del boscaje.
  Cuando era rama, fue su amigo,   y ahora que es arco las persigue.   ¡Así son las vicisitudes de los tiempos!
De AHMED BEN WADDAH,   apodado AL-BUQAYRA, de Murcia   (muerto hacia 1135)

  Páginas webs muy recomendables

http://www.islamyal-andalus.org/oct03/lapoesiaenelislam.htm

   http://www.andalucia.cc/axarqiya/poesia_andalusi.htm

http://www.arabespanol.org/andalus/poetas.htm

http://autaria.blogspot.com/2007/05/esteban-valdivieso-poetas-de-todas-las.html

  

Autores: Mª Lourdes Íñiguez        Barrena                  Francisca        Íñiguez Barrena Edita: Asociación Andaluza de        Profesores de Español "Elio Antonio de Nebrija" Sevilla, 1999; 264        pp ISBN: 84-88842-08-2

  

Música Y Poesía En El Sur De  Al-andalus   Manuela Cortés García; María Jesús Rubiera Mata; Rosario Álvarez  Martínez (Ed. El Legado andalusí)   Precio:47 € ($68,02)   Idioma: Español   ISBN: 8477823359. ISBN-13:  9788477823353

  

Di a mi amor

que no dude en verter mi sangre

porque mi sangre le es debida en toda  circunstancia

Si derramar mi sangre es tu último  deseo

no es un precio elevado

a cambio de tu mirada

Sana'a de la Nuba Garibat al Husayn. Anónimo

El niño que vivía en las estrellas, Jordi Sierra i Fabra

domingo, 17 de marzo del 2013 a las 23:00

El niño que vivía en las estrellas, Jordi Sierra i Fabra.

Increíble esta escena extraída de la novela El niño que vivía en las estrellas de Jordi Sierra i Fabra. En ella un psiquiatra se enfrenta a uno de los casos más difíciles de su carrera: la llegada de un niño que no es reclamado por nadie al principio, un niño que parece desconocer todo lo que sucede a su alrededor, que al principio ni habla y cuando lo hace, únicamente dice incoherencias. En apariencia, el niño parece venir de las estrellas, su dedo señala la galaxia Andrómeda como su casa. Su lamentable estado, provoca en el doctor y en su acompañante Nandra un cúmulo de emociones encontradas: ¿de dónde procede este niño? ¿Quién es? ¿Cuál es su historia personal? ¿Quiénes son sus padres? ¿Es posible que lo dice tenga un mínimo de coherencia? Te propongo que te pongas en la piel del médico, que hagas todas las conjeturas pertinentes y que despejes esta díscola incógnita.

-¿Cómo te llamas? –insistí yo.

-Tú- repitió el niño tras mirarme largamente por espacio de unos segundos.

La primera vez habíamos creído que repetía la última palabra pronunciada por Nandra. Ahora nos dábamos cuentas de que no era así.

-Tú, ven, come, quito, mierda, Juan, calla, calla, a dormir, cochino…

Me dejé caer hacia atrás. Era demasiado para mí, porque no tenía nada que ver con cuanto había visto en mis años ejerciendo la profesión. Las respuestas del niño eran inconexas, pero resultaba claro que ahora él estaba tratando de comunicarse con nosotros, pues lo que decía tenía un sentido en sí mismo, y si no lo entendíamos tal vez fuese nuestro paciente el que pensase que nosotros estábamos locos. Como cuando alguien te habla en una lengua que no entiendes se sorprende de que no le entiendas, así que te lo repite igual, pero más despacio. Y entonces aún se sorprende más de que sigas sin entenderle.

-¿Qué es <<Posición dos cuadrante siete, segunda vida, busco camino de regreso>>?- preguntó Nandra.

-Clave- dijo el niño-. Variación galáctica. ¿Esto es una interfase?

-¿Interfase?

-Punto de inflexión. ¿Enemigos?

-Nosotros somos amigos- traté de aclararle yo.

Entonces él me miró fijamente, y en sus ojos creí intuir ahora algo más de lo que hasta ese momento había visto en ellos. Fue algo semejante a una súplica lo que pude interpretar.

-Quiero volver- pidió el niño.

-¿Adónde?- quise saber yo.

-Casa.

-¿Cuál es tu casa, dónde vives?

Pensábamos que esto podía ser el inicio de un camino, pero todo se vino abajo con su gesto, con su inesperada reacción: el niño levantó su mano derecha y, con el dedo índice muy rígido, señaló el techo de mi despacho, luego la puerta y la ventana y, de nuevo, el techo.

-¿Vives en un lugar alto? Intenté averiguar.

Permaneció inmóvil, apuntando hacia arriba.

-¿Una montaña quizá?

Su dedo índice pareció subir más y más.

-¿El… cielo?- vaciló Nandra.

Y llegó la respuesta final.

-Andrómeda.

Sobre el blog

Por el sendero de la creatividad

Penetra en el laberinto de Ághata: mi asesoría literaria.  Has entrado en esta casa que espero que sea la tuya a partir de ahora. Anímate a penetrar en ese sendero de la creatividad y a conocer los hilos que cose la escritura literaria.

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Comentarios

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por que esta largisisisisisisisisisisisisisisisisissiissisimo (hace 1 semana)
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QUE HERMOSO ES ESTE CUENTO Y SOBRE TODO NOS DEJA MUCHOS MENSAJES Y NOS DEJA INOTISADOS DE TAN HERMOSO QUE ESTA Y ES AUN... (hace 3 semanas)
El ángel caído, Amado Nervo (Brenda patricia)
que largo cuento y aburrisisisisisisimo (hace 4 semanas)
No más amores, Javier Marías (ibeth)
si es mjuy buena esta histri x tambien hay en libro donde se ude narrar toso o q paasa en este cuento y lo q noentendiste (hace 1 mes)
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buenisisisisisisimoooooo es el mejor libro de la historiaa y genesis que tiene que este largo lo importante es leerlo daaa... (hace 1 mes)

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