Ejercicio 2: Taller de literatura
La magia de un poema no reside en lo que dice, sino en lo que oculta. En esa red de asociaciones solapadas, que se insinúan detrás de los versos. El poeta suele guiarse por sus obsesiones, sus sueños, deslices, manías: todos esos dobles son los que afloran en el poema. Es lógico que el lector intente averiguar ese significado oculto, incluso, es comprensible que en su búsqueda encuentre otros motivos personales, afines a su propia cosmovisión. En ocasiones el poeta focaliza sus emociones en un objeto, un ser, un animal, un fruto, etc., que sufren una metamorfosis, para alzarse como símbolos de su mundo interior. , El poeta crea un puente colgante que enlaza su mirada con la realidad externa, ofreciendo al lector una visión inédita de la realidad.
Esto es lo que sucede con este poema de Carlos Álvarez. El poeta fija su mirada en una manzana, cuyas connotaciones alegóricas conocemos muy bien: la manzana prohibida del árbol del paraíso, la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal. Esa manzana que nos dibuja es perfecta, está exenta de gusanos o impurezas. Las correlaciones: manzana, gusano, mañana, esperanza, alimento… abren un horizontes de expectativas que completa el lector inteligente.

Buscaré sin descanso la manzana…
por todos los jardines del mundo y los caminos
donde el árbol me tiente con sus ramas.
Me acercaré despacio a cada intento
bajo el limpio frescor de la mañana,
la frente en equilibrio
abierto el corazón a la esperanza,
y el beso entre las manos
con el gesto preciso al arrancarla…
y limpiaré mi corazón primero
para morder su pulpa y encontrarla
perfecta de sazón y sin gusanos.
Entonces la manzana
Marcará la medida del corazón del hombre,
y su fragancia sana
nos dará el alimento madurado
que permita esperar un distinto mañana.
Es uno de esos juegos literarios, que incluso podríamos asociar con el famoso “binomio fantástico”. De ahí que lo que propongo es que crees tú mismo una asociación inédita. Puede ser una asociación lúdica, incluso… puedes pretender que el lector no encuentre un sentido a esa relación, que la conexión se mueva entre fisuras. Pero ten en cuenta que un poema del que no podemos extrapolar ningún sentido, donde al lector le resulte imposible trazar un puente que cruce, aunque sea tangencialmente, la realidad, no perdurará en el ánimo del lector: un poema que no tiene alma, difícilmente será un buen poema.
Elige tú mismo un animal, un número, un objeto, un fruto, etc. al que cargarás con el nuevo equipaje. Recuerda que tu asociación será más apreciada, cuanto más inédita o novedosa; pero recuerda a su vez que no se trata de ligar palabras únicamente, esas palabras son puertas que nos abren el alma, que nos desgarran, emocionan, conmocionan. Al atravesarlas no debemos permanecer fríos o impasibles. Un ejemplo es lo que sucede cuando leemos este poema de Manuel Cabral, sin duda un buen ejemplo de cómo se alza esa voz oculta que se sitúa detrás de las palabras, pero que está ahí. El lector la siente, ese reconocimiento, es el augurio de la buena poesía: el buen poema nunca será únicamente un rompecabezas de imágenes inéditas, lanzadas al azar por el autor.

Mi cuerpo estaba allí… nadie lo usaba.
Yo lo puse a sufrir… le metí un hombre.
Pero este equino triste de materia
si tiene hambre me relincha versos,
si sueña, me patera el horizonte;
lo pongo a discutir y suelta bosques,
sólo a mí se parece cuando besa…
No sé qué hacer con este cuerpo mío,
alguien me lo alquiló, yo no sé cuándo…
Me lo dieron desnudo, limpio, manso,
era inocente, cuando me lo puse,
pero a ratos,
la razón me lo ensucia y lo adorable…
Yo quiero devolverlo como me lo entregaron;
sin embargo,
yo sé que es tiempo lo que a mí me dieron.




Comentarios sobre Ejercicio 2: Taller de literatura
Buscaré la más mullida
pálida
casi transparente
La atraparé
la acariciaré
la arrastraré
entre el
miedo
y tu
Silencio
calma
El sueño de
una mirada
la fé
de
un mañana
mejor
Un gran beso aghata.
Siempre me animaas a seguir
escribiendo con tus bonitas palabras.
Seré seguidora seguro de tu nuevo blog.
Nos une la literatura.
Ojalá este mundo fuera de verdad el mio
Te dejo un intento de tu ejercicio.
Mi poema a la almohada.
Un abrazo.
Buscaré la más mullida
pálida
casi transparente
La atraparé
la acariciaré
la arrastraré
entre el
miedo
y tu
Silencio
calma
El sueño de
una mirada
la fé
de
un mañana
mejor
Un gran beso aghata.
Siempre me animaas a seguir
escribiendo con tus bonitas palabras.
Seré seguidora seguro de tu nuevo blog.
Nos une la literatura.
Ojalá este mundo fuera de verdad el mio
Te dejo un intento de tu ejercicio.
Mi poema a la almohada.
Un abrazo.
Es un placer para los sentidos como siempre estos poemas que escribes. Te agradezco que inaugures el taller. "La arrastraré entre el miedo y tú", que nunca se apague esa presencia omnipresente... que se solapa detrás de la almohada. Un beso muy fuerte, querida amiga